jueves, 20 de septiembre de 2007

¡JODER, QUÉ ASCO!

Lo de este desgraciado ya es inaúdito. Tengo en el artículo de abajo 48 comentarios y creo que de ellos solo uno es mío. No he podido comprobarlo porque la página no se carga ni a tiros.
Creo que tendré que hacer lo mismo que Leona, instalar la moderación de comentarios. A mí me la suda el subnormal ése y los rebuznos que deje aquí, mi blog sólo lo abrí para ayudar a mi amiga, es fácil verlo, así que me importa lo que su madre le importó a su padre el día que concibieron a esa mierda asquerosa llamada Rafael Esteve Casanova, ¿o se llama Vicente? ¿García Carrión tal vez?

Se llame como se llame, ha cavado su propia tumba. Y no virtual precisamente.
A pesar de la indignación que suscita semejante cucaracha asquerosa, ya ha llegado a un punto de necedad y paróxismo histérico de tan repetitivo sin el más pequeño argumento ni razón, que cansa y aburre.

Así es, todo dios creyendo que Marta González, MG, playero_27 y etc. era un peligro público por su acoso a Leona durante más de un año y ahora resulta que le huele el dodotis de abuelo, que nadie se lo cambia. Debe estar llagado el pobre viejo y por ello desbarra tanto.

Su falta de empátia, de sensibilidad, de honradez, de dignidad y de razón están a la vista cuando no ha dejado de repetirle a Leona una y otra vez estos días "¿Aún no has estirado la pata, estúpida?". Por no decir de su acoso a Judith Serra, por el único motivo de que Leona la ayude a intentar recuperar a sus hijos.

Éste saco de pus infecto no se detiene ante nada con tal de conseguir su objetivo. Acosa a los amigos de Leona como si fuesen ella misma, sin importarle causar un dolor añadido y atroz por ello. No le importa nadie que no sea él mismo. Pedante cóprofago que intenta convencer a todo dios de la maldad de Leona y Noville, asegurando a continuación que él y solo él conseguirá eliminarlos de por vida.

Esa "señora", Gaia... ¿Se ha parado a echar un vistazo a sus foros?. Sí, esa trampa infecta de pozos malolientes que se llaman rimbombantemente de elpais.com. ¿Se ha acordado de ir contando el tiempo transcurrido desde que aceptó el trato de Playero?.
Nada, no sé quien de los dos se la chupará al otro, porque que esa mujeruca aceptase semejante trato con una rata de alcantarilla, ya la coloca automáticamente como una ramera. Aunque sea virtual.


50 comentarios:

curaçao dijo...

Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
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Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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¡VUELO DE PALOMAS!

curaçao dijo...

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
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El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
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El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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¡VUELO DE PALOMAS!
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El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
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El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

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El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

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Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
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Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

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El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
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El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
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El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las Sombras. Solo en el de la cobardía.
Cobardía, execrable mal; lo más bajo a lo que puede llegar un caballero. Esconderse con excusas para no hacer frente al enemigo mancilla, no solo su persona, sino su estirpe.

Pero... ¡Que tus palomas vuelen libres, Dama Blanca! Que tu corcel relinche alegre... ¡De dieciséis caballeros, sólo dos cobardes!


¡VUELO DE PALOMAS!
Moeve, Moeve, reina de Damaraland. Tu corazón late contento, ¡tus caballeros aquí están!
Ninguno ha caído, todos han ido volviendo de sus gestas.
Bravos caballeros que ante ti hincan su rodilla y orgullosos ondean al viento tus gallardetes. Nuevos caballeros se han sumado, bravos valientes que por tu causa luchan.

El Caballero de la Lanza ha enviado emisarios, pronto volverá.
El Caballero de la Antigüedad vino ha días y ya te saludó; le dolió no haber estado cuándo mandaste por él, necesitando sus servicios, pero tranquilo quedó al saber que una vez más conseguiste salir por tus propios medios.
El Caballero Gris siempre está contigo. En estrecho contacto planéais los movimientos.
El Caballero Cano, que contigo ha estado todo el tiempo, aconsejandote sabiamente y acompañándote en tus incursiones.
El Caballero de Jerusalén ha estado ausente. Va y viene, algo escurridizo, pero siempre está ahí. Puedes contar con él.
El Caballero de la Espada Larga, recién llegado y cargado de sorpresas, ¡todas agradables, por la Cota de Miträndil!
El Caballero de las Nubes, siempre está aunque parezca que no...
El Caballero de las Cadenas, iba y venía algo perdido al faltar el de la Lanza. ¡Gran alegría ha tenido al saber de su inminente vuelta!
El Caballero de Asina, también yendo y viniendo, muy enfrascado en sus luchas, de ellas te ha rendido cuenta y al ser, ¡oh! vanas, promesa te ha hecho de seguir hasta la verdad encontrar.
El Caballero de la Erre, el que más se ha acercado al peligro, perdido sería si no fuese que tú sabes verle bajo su disfraz.
El Caballero de la Placa, hoy te ha besado la mano. Instrucciones te ha pedido, Dama Blanca, a tu servicio se ha rendido.
El Caballero de la Faz, entusiasta nuevo seguidor.
El Caballero Felino, que sigas con tus versos te pide y el borde de tu manto besa.
El Caballero Audaz, el más joven de todos, feliz te ha saludado, pues no te encontraba. Emisarios enviaba, oculta te sospechaba y por ti a todos preguntaba.

¡Oh, Moeve!, dos caballeros has perdido. No, no han caído en el lado de las